DIVIDE ET IMPERA

 

Una de las razones por las cuales las protestas populares no alcanzan los fines que persiguen, es la división que existe entre esa misma masa pobre, explotada e inconforme. A muchos, como dice el refrán, los árboles les impiden ver el bosque. Es decir la forma en que son, consciente o inconscientemente, manipulados por las élites dominantes y sus medios informativos.

 

Aferrados a ideas y posiciones anacrónicas y a la visión romántica de un mundo que, por razones concretas, está fuera del actual espacio y lugar históricos, no comprenden o no quieren comprender que la llamada globalización es sobre todo GLOBALIZACIÓN Y FUSIÓN DE CAPITAL, tanto nacional como internacional.

 

Basten algunos ejemplos: La prensa alemana despotrica a menudo contra los despóticos regímenes árabes, pero las exportaciones de armas a Arabia Saudita siguen floreciendo; se supone que Estados Unidos y Rusia son enemigos, pero se están repartiendo, mediante ocupación militar y sin pelearse entre ellos, el petróleo de Siria. Alemania, por su parte, también ya decidió enviar tropas para ver qué parte del pastel puede coger.

 

Las transnacionales de prensa hacen creer al lector que Rusia es el peor y más peligroso enemigo de la Unión Europea y los incautos lo creen. Sin embargo, los negocios entre ambos grupos capitalistas van viento en popa, sobre todo el gaseoducto „Sream 2“, de vital importancia para todas las partes. Cuando entre en función ese proyecto proveerá a Europa cerca del 60% del gas natural que consume. El resto es retórica.

 

Por su parte, Rusia ha sido uno de los principales beneficiarios del petróleo venezolano: En los tiempos de las vacas gordas, Rusia le vendió armas a Venezuela por miles de millones de dólares. Ahora que esa absurda compra de armas, tanques y aviones de combate, la mala gestión, la corrupción - miles de millones de dólares han desaparecido de las arcas de la Petrolera Venezolana. Nadie sabe adónde han ido a parar - y la falta de inversiones han sumido Venezuela en la crisis, lejos de enviar ayuda, los capitalistas rusos solo esperan que Venezuela les pague lo que les debe. Negocio es negocio. Y para aplacar las protestas populares ahí están las armas y los tanques rusos. Lo importante es que haya condiciones para que fluya el capital, pero solo en una dirección, la de los imperialistas.

 

Miles de millones de dólares, producto de la exportación de petróleo venezolano, fluyeron por oscuros canales a Nicaragua y han servido, sobre todo, para instalar en el país una nueva clase de ricos, encabezados por el clan familiar Ortega-Murillo. Hasta antes de las protestas populares de abril del año pasado, el principal aliado, el mejor amigo y socio de los nuevos ricos sandinistas era el gran capital nacional. Las protestas enturbiaron un poco esa alianza. Ahora están en negociaciones para reacomodar y reanudar sus negocios, sobre la sangre y los cadáveres de más de trescientos ciudadanos asesinados por las fuerzas policiales y paramilitares de la dictadura Ortega-Murillo, la familia más rica y poderosa del país.

 

Detrás de ese intrincado bosque se esconden las verdaderas causas del actual estado del mundo. Así, mientras las élites de derecha y de la auto-llamada izquierda se sientan a la mesa a repartirse el pastel, los ingenuos siguen defendiendo la política hegemónica e imperialista de una u otra potencia capitalista. !Y se matan entre sí!

 

 

Sólo así se explica que para muchos ilusos la represión y los crímenes contra manifestantes indefensos en países de gobiernos de derecha sean crímenes imperdonables. En cambio, los asesinatos masivos perpetrados por las fuerzas represivas de regímes que se autodenominan de izquierda son, según ellos, la defensa de la justicia y la libertad.

Sí, el capitalismo global ha logrado su propósito: ¡DIVIDE ET IMPERA!

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