¡Que se vayan! ¿Y después qué?

 

Quienes me conocen, saben que soy escritor, traductor y lingüista y trabajo como docente de alemán y español como lenguas extranjeras.

 

A raíz de los acontecimientos de las últímas semanas en Nicargua, amigos y conocidos alemanes que coinciden con el reclamo del pueblo respecto a que la pareja Ortega-Murillo tiene que renunciar al poder en aras de la paz, me han también preguntado: ¿Y qué pasará después? Una pregunta que con seguridad se están haciendo todos los nicaragüense que se han tomado las calles y exigen, con razón, la renuncia del actual gobierno.

 

En uso de mi legítimo derecho a la libertad de pensamiento y expresión, deseo hacer públicas las respuestas que me han parecido sensatas y que, con seguridad, no sólo a mí se me han ocurrido.

 

En primer lugar hay que dejar claro que la salida del actual gobierno es, no solo indispensable, sino también ineluctable. Después de tantas muertes otra solución sería ignominiosa, injusta, inaceptable. En mi opinión un diálogo nacional que tenga de fondo las instituciones viciadas de un Estado que nos ha llevado a la crisis actual, no es viable desde ningún punto de vista.

 

Sin embargo, hay que tener claro que cualquier solucíon tiene que incluir a lo que ha quedado del sandinismo. Por la simple razón de que es una fuerza política y social que no puede ser ignorada. Quien no quiera ver esa realidad es tan ciego como la pareja Ortega-Murillo que sigue engañándose a sí misma con el cuento chino del 72 por ciento que los apoya.

 

Por esa razón: Supongamos que la pareja que se ha mantenido hasta ahora en el poder mediante fraudes, chantaje, represión y violencia cediera a la presión popular y renunciara. El triunfo no debe embriagarnos ni conducir al caos, la violencia y la propia justicia. La consigna ha sido y debe seguir siendo queremos la paz. He aquí algunas de las respuestas que les he dado a mis amigos:

 

Una vez que llegue ese momento deberá coformarse un grupo de gobierno provisorio, integrado por mujeres y hombres probos e íntegros que actúen apegados a derecho. Este gobierno provisional debe disolver la actual asamblea nacional, nacida de fraudes, corrupción y nepotismo, y convocar, tan pronto como sea posible, a elecciones de Asamblea Constituyente. Un paso previo debe ser la disolución del actual Consejo Supremo Electoral, cuyos miembros deberán ser sustituidos por juristas de probada reputación, propuestos por los diferentes sectores sociales. Las elecciones a Asamblea Constituyente deben ser observadas y avaladas por organizaciones expertas en la materia, tanto nacionales como extranjeras.

 

Una vez conformada, la Asamble Constituyente deberá realizar, entre otras, las tareas siguientes:

- Reformar la actual Constitución, eliminar de una vez y para siempre la reelección presidencial

- Derogar la ley que convierte al presidente en Jefe Supremo de la Policía y el Ejército

- Destituir a todos los mandos actuales de la Policia a nivel nacional, departamental, municipal, comarcal y distrital y nombrar en la jefatura de la Policia Nacional a una ciudadana o un ciudadano civil sin vínculos partidarios

- Promulgar una ley que mande a todos los oficiales de la Policía Nacional que tengan cincuenta años o más a la jubilación anticipada

- Crear una Comisión de la Verdad integrada por personalidades nicaragüenses de reconocida reputación, así como por representantes de organizaciones internacionales, la cual debe cumplir la tarea de inverstigar los asesinatos, encontrar a los culpables y garantizarles un juicio justo, basado en pruebas fehacientes y apegado a derecho – lejos de todo resentimiento y ansias de venganza y revanchismo. No sólo se deben aclarar los actuales crímenes, sino todos los casos de homicidio que han sido denunciados y que tienen las caractéristicas de asesinatos selectivos y ejecuciones.

- Revisar todos los casos referentes a la personería jurídica de las organizaciones políticas que han sido excluidas de forma arbitraria e ilegal por el actual gobierno

- Crear las condiciones y mecanismos para la realización de elecciones libres, incluyentes, pluralistas y transparentes

- Fijar una fecha para la realización de esas eleccciones que serán la culminación de la lucha nacional que se inició el 19 de abril, y el mejor tributo al sacrificio de los ciudadanos a quienes de forma tan alevosa y cruel se les ha arrebatado la vida.

 

Esas han sido algunas de las respuestas que les he dado a mis amigos y conocidos alemanes y que creo coinciden, en alguna medida, con las demandas del pueblo nicaragüense. Claro que han de ser los juristas quienes formulen éstas y todas las propuestas constructivas de la forma correcta, precisa y basada en las normas del derecho constitucional, en la sensatez y el respeto a la vida y la dignidad de todo ser humano.

 

Carlos Alberto Ampié Loría – Dresde, Alemania, 10 de mayo 2018

 

 


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