YO NO CALLO NI OTORGO

En español hay un proverbio que dice: El que calla, otorga. La actual invasión rusa en Ucrania y las diferentes reacciones a nivel mundial no sólo me lo han traído a la memoria, sino que también me han hecho ver la necesidad de posicionarme: Callar y otorgar o alzar la voz ante la injusticia - venga de donde venga, la cometa quien la cometa.

 

Recientemente, la dictadura Ortega-Murillo se ha declarado de forma oficial a favor de la agresión militar rusa en Ucrania. Como nicaragüense y sobre todo como ser humano amante de la paz y la libertad, deseo dejar aquí sentada mi posición respecto a esas declaraciones:

 

1) Me distancio de la posición de la dictadura Ortega-Murillo por ser ese gobierno ilegal e ilegítimo, tanto como lo es la invasión rusa en Ucrania. Hubo un momento en la historia de Nicaragua en el que la inmensa mayoría del pueblo estuvo dispuesta, en caso de una invasión de Estados Unidos, a morir peleando antes de entregarles el país sin defenderlo. Es lo que hoy está haciendo el pueblo ucraniano.

 

2) Condeno y denuncio la injusticia y los crímenes de guerra que se están cometiendo contra el pueblo de Ucrania, como lo hice en su momento, de forma pública, enérgica e inequívoca, cuando las tropas imperialistas de Estados Unidos invadieron Irak. Repudio y condeno la agresión a Ucrania como repudié en su momento la ocupación de Afganistán por parte de la OTAN. Me duele el sufrimiento de los niños de Ucrania como me dolieron en el alma los crímenes de lesa humanidad cometidos por Rusia y Occidente contra el pueblo de Siria y, en particular, contra la población civil de Alepo. Y como condeno y repudio la venta de armas de Alemania a Arabia Saudí para que siga asesinando al pueblo de Yemen.

 

3) Repudio el palabrerío hipócrita con el que los invasores intentan engañar a su propio pueblo y al mundo y justificar una guerra imperialista injusticable, de la misma manera que he repudiado las guerras imperialistas de Estados Unidos y la OTAN, hechas en nombre de dios, de la libertad y la democracia.

 

4) Los imperialistas, no importa de qué color o con qué palabrerías se disfracen, no son amigos de nadie, sino enemigos de la humanidad, de la vida, de la justicia, de la libertad y de la paz.

 

Para finalizar: Me pregunto cómo verán quienes todavía comulgan con ciertas tendencias, autollamadas de izquierda, el hecho de que gobiernos de ese color coincidan, en el caso del conflicto en Ucrania, con un personaje que debería ser su anatema por antonomasia: Donald Trump que, igual que aquellos, ha alabado en los tonos más altos la invasión a Ucrania. ¡Vaya vergonzosa coincidencia!

 

Yo por eso no callo ni otorgo – manifiesto mi propia opinión. Siempre abierto al debate inteligente y constructivo. Como se dijo alguna vez: „No se trata de vencer, sino de convencer al contrario“.

 

Dresden, Alemania, 26 de febrero 2022

 

 

 

 

 

 

Textos más recientes, publicados en la columna con el título "... te voy a contar un cuento" se pueden leer en Facebook.